EY analiza el valor de los datos como el camino hacia los Destinos Turísticos Inteligentes y las Ciudades del Futuro

Existen artículos indispensables para cualquier viaje, la lista interminable que repasamos días antes de nuestra partida para no olvidarlos, esos objetos que, sin duda, harán la diferencia para tener una mejor estancia. El celular o la tablet se han vuelto más que un artefacto de comunicación, en ellos encontramos una cámara, álbum de fotos, agenda, traductor, reloj, correo, despertador, hasta nuestro pase de abordar se puede guardar ahí: se ha vuelto vital para cualquier viajero. Por lo mismo, todos sabemos lo importante que es tener aplicaciones útiles en nuestros dispositivos. De acuerdo con IBM se generan más de 2,500 millones de GB de datos al día a través de estas aplicaciones: ¿pero qué pasa con estos datos?, ¿quién los usa?, ¿en qué me beneficia?, ¿cómo se utilizan?

EY, firma líder en servicios profesionales de auditoría, impuestos, consultoría y estrategia y transacciones; afirma que las empresas capaces de descifrar el valor de los datos podrán aprovecharlos para hacer toda clase de análisis predictivos y tomar decisiones importantes. De esta manera pueden atender las necesidades de las personas con mayor rapidez y exactitud.

“Gracias a la interpretación de datos, las empresas han logrado encontrar patrones en el mercado e inclusive en el mismo consumidor. Saber interpretar los datos no solo beneficia a las organizaciones sino al usuario, ya que esto ha logrado que los productos y servicios sean más personalizados y adecuados a las necesidades de cada uno”, afirma Ramiro Alaniz, Socio de Consultoría en EY México.

Los datos también ayudan a entender cuestiones urbanas, encontrando patrones en la movilidad, consumo de energía, salud, entre otros servicios. Las ciudades denominadas Smart Cities y los Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) son capaces de utilizar la tecnología para resolver este tipo de cuestiones y, a la larga, convertir a una ciudad “tradicional” en una autosustentable y mucho más eficiente. Pero ¿cómo se obtienen estas capacidades? Dos palabras: Big Data.

El Big Data no solo consiste en la recolección masiva de información, sino también en la abstracción de datos de la mejor calidad posible, una acción clave para la transformación hacia Ciudades y Destinos Turísticos Inteligentes. Una vez depurada la base de datos masiva, se requieren ciertas técnicas para analizarlos y utilizarlos a nuestro favor. Para esto se han creado ramas de la ciencia como Data Analytics, Inteligencia Artificial y Business Inteligence, las cuales se utilizan para el análisis y la predicción de los datos. De esta manera la información es aprovechada para la toma de decisiones estratégicas, monetización, profundización del conocimiento del mercado, etc.

Según la universidad IESE, Londres encabeza la lista de las ciudades europeas más inteligentes del mundo. Londres entendió que, para construir una ciudad inteligente, la conexión dentro de la población es crucial para el progreso integral. Por lo tanto, presentó una plataforma de datos de acceso abierto y gratuito: London Datastore. Esta plataforma conecta a todo ciudadano con cualquier evento que suceda en la ciudad, desde información y estadísticas de bienes raíces hasta tasa de criminalidad por zonas.

La ventaja de crear London Datastore, en donde se comparte la información, es que de manera mensual más de 50,000 compañías, investigadores, residentes y empresas de tecnología usan esta data para administrar las operaciones diarias y planes de la ciudad, volviéndola más eficiente y eficaz para todos. Además, ayuda a analizar las mejores opciones de crecimiento por área, sector, población, e incluso para la creación de políticas públicas para el bienestar de la sociedad. Si una ciudad tan grande como Londres logró utilizar los datos a su favor, imaginemos lo que podrían hacer atractivos destinos turísticos en nuestro país, al utilizar los millones de datos generados por sus visitantes y locales.

Los diversos Destinos Turísticos Inteligentes alrededor del mundo, a través de su app y diferentes portales, tienen la capacidad de recolectar miles de datos al día, mismos que representan una gran oportunidad para potencializar sus atractivos, impulsar la economía local, mejorar la vialidad, conocer de manera más profunda a sus visitantes, etc. Logrando que la experiencia ofertada sea más ágil, única y personalizada, distinguiéndose así de sus demás competidores y volviéndose cada vez más inteligente.

Otra ventaja es que la recolección de datos siempre puede ir en aumento y mejorando la calidad de los mismos. Ciudades o destinos inteligentes pueden incrementar y fortalecer sus fuentes de información para así abrirse a nuevas percepciones que le serán útiles al turista pero también a la población local para mejorar su oferta, ahorrar energía y/o aprovechar los recursos naturales, así como en temas de movilidad con mejoras en las rutas y la adopción estratégica de medios de movilidad sustentables.

“Es importante señalar que el poder de la información que generan los datos viene acompañado de una gran responsabilidad sobre su uso adecuado así como leyes que protegen al usuario, ya que existe una línea muy delgada entre el acceso a los datos y una violación a la privacidad. También es responsabilidad de los destinos proteger los datos de sus visitantes para que estos se sientan cómodos en compartirlos”, concluye Alaniz.

El uso de datos y sus implicaciones, como la protección de estos, deben formar parte de la agenda prioritaria de los destinos inteligentes. Hoy más que nunca conocemos el valor de la información clara y oportuna, sabemos que puede alertarnos sobre crisis y permitirnos reaccionar a tiempo, así como ser habilitadora de grandes cambios que impacten positivamente a diferentes sectores e impulsen a los destinos turísticos a nuevos niveles de exposición.

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