Reforma Laboral en materia de subcontratación

Durante la Semana de Conferencias Virtuales de la INDEX, Gabriel Aparicio, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano, presentó la postura de la Asociación sobre el tema de subcontratación y outsourcing en México. 

“En el mundo actual cada vez más volátil, incierto, complejo, ambiguo y disruptivo, el cambio llega con rapidez, frecuentemente sin previo aviso y de lugares inesperados y en cualquier tipo de ámbitos, uno de ellos es el mundo del trabajo, el cual está en plena evolución debido a que estamos experimentando transformaciones dramáticas, influenciadas por la globalización, la tecnología, los cambios sociales, demográficos, económicos y por supuesto regulatorios”, señaló Gabriel Aparicio.


Lo anterior está generando en las organizaciones escasez de talento con las habilidades adecuadas, baja disponibilidad de este, incremento en rotación, deserción, disminución en fidelidad y lealtad, además de pérdida de recursos y competitividad, lo cual está abriendo paso a los esquemas no tradicionales de trabajo, generando una transformación en la relación empresa-colaborador.

“Todos los días en el mundo, miles de personas contribuyen al éxito de las compañías y no necesariamente son empleados de forma directa, esta fuerza laboral se compone de trabajadores temporales o contingentes, contratistas independientes, consultores, pasantes y otras varias clasificaciones. Se estima que, en el mundo, a lo largo de todos los sectores verticales de las diferentes industrias, el porcentaje de empleados no contratados de forma directa y que son contribuidores para lograr las metas de las organizaciones es de 50% en empresas de todos los tamaños y en múltiples industrias”, señaló Gabriel Aparicio.

México no es y no puede ser la excepción

Actualmente, el concepto de trabajo está claramente definido en la Carta Magna, así como en la Ley Federal del Trabajo, Ley del IMSS, Ley del Infonavit, Ley del Impuesto sobre la Renta y Ley del Impuesto sobre el Valor Agregado. En nuestro país todas las organizaciones, no importando el giro, la industria o el sector, en donde estén insertadas en la cadena de suministro de productos, bienes y/o servicios deben cumplir a cabalidad con el marco regulatorio laboral y, hablando específicamente de una relación laboral, cualquier empleador tiene la obligación de formalizarla a través de un contrato, ya sea por obra determinada, tiempo determinado o indeterminado, por temporada, por prueba o por trabajo para capacitación inicial.


Adicionalmente, la subcontratación en nuestro país está regulada de forma específica en las leyes antes mencionadas, las cuales buscan asegurar que las empresas que están clasificadas dentro de este tipo de industria, cumplan con todas las obligaciones obrero-patronales, tales como: pago del 100% de las cuotas de seguridad social y de los impuestos conforme al salario real de los trabajadores, respeto a sus derechos (remuneración de salario conforme a lo establecido por la ley, acceso a seguridad social, crédito para la vivienda y para el consumo de los trabajadores, días de vacaciones, prima vacacional, aguinaldo y reparto de utilidades), así como enterar y pagar en tiempo todas las obligaciones fiscales relacionadas con retenciones a los trabajadores e impuestos federales y estatales propios del patrón.

“En la AMECH estamos absolutamente a favor de la regulación de la industria, con la finalidad de mejorar las prácticas de subcontratación y evitar la irregularidad, lo cual lo ha demostrado y confirmado desde su fundación en el 2002”, señaló Gabriel Aparicio. 


AMECH sugiere que se permita a las empresas subcontratar para realizar actividades que, siendo esenciales, hay ocasiones que requieren mayor cantidad de personal como ocurre en las temporadas altas de las actividades empresariales.

“La subcontratación de personal únicamente ocurre cuando las organizaciones no pueden cumplir con sus cargas de trabajo con sus propios recursos humanos y de ahí se ven obligadas a subcontratar más personal, de otra manera estarían aumentando sus costos de producción sin necesidad alguna”, añadió Gabriel Aparicio.

AMECH recomendó un cambio al dictamen a favor del trabajador, como en que en el supuesto de que la contratista no cumpla con el pago de la obligación laboral y de seguridad social, la empresa contratante será solidariamente responsable de las prestaciones omitidas, lo cual garantiza los derechos de los trabajadores.

El dictamen establece la prohibición de facturar el servicio de subcontratación de personal de otra forma o bajo otro concepto para evitar impuestos. “En nuestra consideración únicamente recomendamos señalar la prohibición sin mencionar la finalidad, pues esta impone a la autoridad una carga probatoria innecesaria y difícil de demostrar”, comentó Gabriel Aparicio. 

“En la AMECH estamos en contra de las prácticas de simulación, evasión y elusión fiscal, por lo que pugnamos por el ejercicio irrestricto en las aplicaciones de sanciones a las empresas que incumplen con lo estipulado en la ley, provocan la precarización del trabajo, disminuyen los derechos de los trabajadores y menoscaban al erario.  Coincidimos en la búsqueda de competitividad en igualdad de condiciones, a través del cumplimiento de obligaciones y generación de empleos formales y bien pagados, aunque consideramos que debemos evitar sobrepasar esa delgada línea que la llevaría al extremo de la sobrerregulación, lo cual tendría un impacto directo en la economía formal de nuestra nación”, agregó.

“Durante las sesiones en cada uno de los Parlamentos, el posicionamiento de la AMECH ha sido impulsar el fortalecimiento de la inspección del trabajo, establecer mecanismos de coordinación entre las entidades públicas que sean eficientes y efectivos y que permitan cruzar las diferentes obligaciones contenidas en la legislación vigente, así como concientizar tanto a los empleados como a los empleadores respecto de las correctas formas de contratación y buscar en  todo momento que la participación de nuestro posicionamiento en el Senado nos permita aclarar que cualquier regulación que pongamos a trabajar nueva y diferente a lo que está establecido, no vaya en contra del empleo formal”, concluyó Gabriel Aparicio.

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