La resiliencia del sector financiero frente al COVID

La crisis ocasionada por la pandemia de coronavirus obliga a las empresas a repensar su estrategia de negocio de manera inmediata. Las empresas deberán automatizar diversos procesos que, previo a la pandemia, se hacían de forma presencial.

Desde inicio de año, había gran escepticismo para la perspectiva económica global, sin embargo, debido a la pandemia ocasionada por el coronavirus COVID-19 y a la guerra en el mercado petrolero, el escenario económico se volvió más complejo y con enormes desafíos para nuestro país.

A nivel global se espera una recesión, lo que impactará directamente a México debido a que somos un país cuya economía depende mucho del turismo y de manufactura. A la vez, se espera una disminución del consumo en Estados Unidos, lo que genera un impacto en la producción local por la dependencia que se tiene con el país del norte. La recesión económica en México puede impactar la tasa de desempleo y, si es una recesión muy prolongada, a la inflación.

Ante el cuestionamiento sobre las implicaciones financieras de la crisis ocasionada por el COVID-19, Andrés Fuentes, Socio Líder de Servicios Financieros de EY Latinoamérica Norte comentó que “la actividad económica se ha frenado en China, Estados Unidos y en la Unión Europa por lo que se están haciendo previsiones de una caída importante del PIB. Una vez estabilizada la crisis sanitaria, debería haber un regreso de la actividad económica hacia finales del año, dependiendo de qué tanto tiempo dure la pandemia”.

La crisis del 2008 fue un gran aprendizaje para el sistema financiero, a raíz de esa crisis se desencadenaron diversas regulaciones a nivel internacional para asegurar la suficiencia de capital en el sistema bancario. Desde el punto de vista regulatorio, México cuenta con una legislación muy robusta por lo que las instituciones en nuestro país, incluso los pequeños bancos, están bien preparadas para enfrentar los desafíos ocasionados por el coronavirus.

“Actualmente en México es requerido año con año, tanto a instituciones bancarias como a casas de bolsa, un ejercicio de evaluación de suficiencia de capital. Con este ejercicio, se busca que dichas instituciones proyecten su información financiera en un periodo de dos años con la finalidad de verificar que cuentan con un capital suficiente para continuar intermediando recursos e identificar principales vulnerabilidades bajo el supuesto de estrés en diferentes variables económicas que dicta la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. En caso de que dicho ejercicio resulte en insuficiencia de capital, la institución está obligada a tener un plan de capitalización que le permita enfrentar situaciones de crisis. Para banca múltiple existe un índice de capital mínimo requerido del 10.5%, observable mensualmente, el ícap (índice de capitalización) total de la banca múltiple estaba cerca del 16% a principios de año”, agregó Andrés Fuentes.

En cuanto al sistema financiero no-bancario que abarca a las aseguradoras, Sofomes, Sofipos, Socaps, arrendadoras, entre otras, al ser vehículos regulados también tienen establecidos mínimos regulatorios.

Una pérdida importante para el sistema financiero se ocasiona en las reservas de las carteras; qué tanto deja de pagar la gente y qué tanto de esto pueden absorber las reservas de las instituciones es lo que las pone a prueba.

Actualmente, muchos intermediarios financieros están expandiendo sus medios de captación de recursos y otorgamiento de crédito de manera digital. Derivado de la situación actual, se encuentran enfocando sus esfuerzos en desarrollar un end to end digital en sus operaciones.

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