Inteligencia operativa, clave para erradicar el hambre y generar un sistema alimentario robusto

En la actualidad, el acceso a alimentos no es una realidad para todos. En el marco del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora este 16 de octubre, es importante recalcar que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de 2,000 millones de personas en la actualidad no tienen acceso regular a alimentos inocuos y nutritivos.

Si a eso le sumamos que, de acuerdo con datos de OSIsoft, el 30% de los alimentos en el mundo se desperdician en alguna etapa del proceso de producción, y que la población global continúa en aumento, tenemos entonces a una industria de alimentos y bebidas bajo una fuerte presión. Es por eso que las empresas del sector deben garantizar que los sistemas alimentarios sean eficientes, robustos y sostenibles, para asegurar el suministro a todos los niveles sociales. 

Ante esa tarea, la tecnología juega un papel clave para transformar la manera de producir, procesar y distribuir los alimentos, con diversos beneficios que van desde reducir la pérdida y el desperdicio, hasta mejorar la gestión del agua y optimizar la agricultura.

En ese sentido, la inteligencia operativa y el uso de los datos en los procesos de producción destacan como un arma crucial para resolver los problemas en este sector. Aprovechar los datos generados al interior de la industria, permite tomar decisiones correctivas o preventivas respecto a  los procesos de producción que generan ahorro, valor y eficiencia. Los datos históricos en las plantas productoras de alimentos, en convergencia con otras tecnologías como la nube, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, son clave para transformar los negocios y crear impactos en aspectos como la sustentabilidad ambiental, el uso de ingredientes más saludables, la creación de envases ecológicos, la mejora de la distribución para reducir la huella de carbono que se genera y propiamente en la producción de alimentos.

Un ejemplo de ello es la empresa estadounidense Tyson, que procesa, por mencionar ejemplos, alrededor de 35 millones de pollos y 68 millones de libras de carne de res por semana. Con esos volúmenes es muy importante tener una visibilidad total de la producción para atender y controlar cualquier anomalía que pudiera impactar al resto de los procesos de la cadena.

La firma instaló PI System de OSIsoft para mejorar los informes generales de su planta de producción, recolectar datos, y distribuirlos a lo largo y ancho de toda la organización. Algunos objetivos planteados eran el cumplimiento de los estándares de seguridad y calidad alimentaria, así como una toma de decisiones más empoderada gracias al estatus en tiempo real de la maquinaria que ofrece esta plataforma de inteligencia operativa.

Los beneficios de la aplicación de inteligencia de datos al interior de Tyson se reflejaron desde los primeros seis meses, cuando se vio una mejora en el rendimiento general de 0.1%. Aunque este porcentaje parece muy pequeño, en una empresa del tamaño de Tyson representó la suma de más de 100 millones de libras a la producción de salchichas en ese periodo de tiempo.

En conclusión, la tecnología y los datos son útiles para eliminar pequeñas ineficiencias que afectan a toda la cadena, sobre todo en épocas de incertidumbre mundial. La pandemia provocó un cambio masivo en la industria, con millones de restaurantes cerrados, mayor demanda de alimentos en retailers, además de otro tipo de desafíos en procesos como el transporte de productos. Contar con una visión más amplia de lo que sucede al interior de las instalaciones y tener datos fiables a la mano, puede conllevar un gran cambio en la misión de construir una cadena de producción sólida, así como garantizar el suministro de alimentos.

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