COVID-19 representa un alto riesgo de conductas no éticas en las empresas

Mientras los negocios empiezan a ver más allá de la crisis ocasionada por COVID-19, el Reporte de Integridad Global 2020 realizado por EY, firma líder en servicios profesionales de auditoría, impuestos, asesoría de negocios, transacciones, fusiones y adquisiciones; refleja divisiones en las repercusiones éticas que sufrirán las compañías como resultado de la pandemia.

Los resultados son parte de una encuesta realizada a cerca de 3,000 participantes de 33 países, incluido México, para analizar los retos éticos que enfrentan las compañías durante estos tiempos turbulentos.

La mayoría (90%) de los participantes entrevistados durante la crisis creía que la disrupción, como resultado del Covid-19, genera un riesgo ético sobre la conducta empresarial, pero hay una disparidad preocupante entre los Consejos de Administración, los gerentes con más antigüedad y los empleados en términos de cumplimiento. Mientras el 43% de los miembros de los Consejos y el 37% de los gerentes encuestados piensan que la pandemia puede llevar a una mejoría de la ética laboral, solo 21% de los empleados está de acuerdo.

La encuesta subraya que señales de una integridad desconectada en diferentes niveles dentro de las organizaciones eran evidentes incluso antes de la pandemia, con más de la mitad de los miembros de los Consejos (55%) creyendo que las gerencias demuestran integridad profesional mientras que solo el 37% de los empleados comparte esa afirmación. Aunado a esto, el 55% de los Consejeros considera que dentro de su organización hay gerentes que sacrificarían su integridad por ganancias en el corto plazo. Incluso antes de la pandemia de Covid-19, el 53% de los empleados no confiaba en que sus gerentes cumplieran con las leyes, códigos de conducta y regulaciones de la industria aplicables. Aunado a esto, el 13% de todos los encuestados está preparado para ignorar conductas poco éticas si eso los ayudara a impulsar su carrera o incrementar su ingreso, con la cifra aumentando hasta un 20% entre los miembros de los Consejos.

El 33% de los participantes señaló que la disrupción en el modelo tradicional de trabajo y el aumento en el trabajo remoto es el riesgo principal para la conducta ética dentro de su organización. El 28% de los encuestados respondió que la disrupción en las cadenas de suministro y las reducciones en los beneficios y compensaciones de los empleados representaban una amenaza para la ética laboral.

“Los líderes deben establecer el tono y definir los estándares de comportamiento. Las funciones de integridad y cumplimiento, junto con recursos humanos, finanzas, la auditoría legal y la interna, brindan apoyo programático al infundir disciplina de proceso, gobernanza y enfoque en una cultura de confianza” señaló Ignacio Cortés, Socio Líder de Fraud & Integrity Services de EY Latinoamérica Norte.

En el caso de México, los encuestados señalaron que las tres principales características para que una organización sea considerada íntegra son el cumplimiento de leyes, reglas y regulaciones (52%), la transparencia en todo lo que se hace (49%) y el actuar con responsabilidad frente a colegas, clientes y proveedores (46%). El 92% de los participantes considera que es muy importante que las organizaciones puedan demostrar que operan con integridad. Como los tres principales beneficios de operar con integridad, el 62% identificó el tener una reputación corporativa más fuerte, el 60% considera que atraer nuevos clientes y el 48% señala que es la mejora en el desempeño financiero de la organización.

“En México, la integridad y el cumplimiento normativo en materia Anticorrupción, Prevención de Lavado de Dinero y Competencia Económica, es la piedra angular de un mundo laboral sustentable. Una organización exitosa se mantiene fiel a su misión, cumple sus promesas, respeta las leyes y normas éticas, y fomenta la confianza pública” agregó Ignacio Cortés. 

En nuestro país, en los últimos dos años, el 74% de los participantes ha escuchado a su gerencia hablar sobre la importancia de actuar con integridad y el 68% considera que en este periodo de tiempo los estándares de integridad en su organización han mejorado. El 41% considera que la corrupción y el soborno son el principal riesgo para el éxito de su organización en el largo plazo, seguido de fraude (30%) y tensiones comerciales entre países (28%).

“Las empresas que ven la integridad como una competencia pueden operar con mayor confianza en países de alto riesgo, navegar por nuevos mercados y posibles adquisiciones, innovar en soluciones y procesos, así como hacer que la integridad y la transparencia sean parte de sus relaciones con sus socios comerciales y otras partes interesadas”, finalizó Ignacio Cortés, Socio Líder de Fraud & Integrity Services de EY Latinoamérica Norte.

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