¿Cómo evitar ser parte de la estadística del cibercrimen?

De acuerdo con la Unidad de Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, tan sólo en CDMX se reciben cerca de 3,000 reportes al mes, en especial por fraude y suplantación de identidad. Como país, México ocupa la segunda posición en Latinoamérica y la cuarta en el mundo en cuanto a su nivel de susceptibilidad por el porcentaje de afectados por ataques cibernéticos que han resultado exitosos para los delincuentes, según CyberEdge Group[1].

Es tan desafortunado como cierto que las nuevas tecnologías, como Big Data, inteligencia artificial, Internet de las Cosas, realidad virtual, mensajería personalizada, etc., son igual de útiles para hackers como lo son para las instituciones públicas y privadas. Como lo alertan expertos en seguridad, estas herramientas han potencializado la cantidad y sofisticación de los ataques. Además, el teletrabajo, la educación online y otras prácticas que se han normalizado en el contexto actual, han abierto aún más la puerta a la ciberdelincuencia, volviéndonos más vulnerables.

Este próximo 30 de noviembre celebramos el Día Internacional de la Seguridad de la Información. Qué mejor momento para reforzar la importancia de hacer lo que esté a nuestro alcance para mantenernos seguros y lejos de la probabilidad de convertirnos en una estadística adicional de la ciberdelincuencia, porque cuando comprendemos que Internet contiene estafas y amenazas en todas sus esquinas, y que nosotros y nuestra información podemos estar en peligro, estaremos listos para actuar con mayor escepticismo y cuidado. A continuación, algunos temas a tomar en cuenta:

Ojo avizor contra el phishing

Éste es el ataque más popular en el mundo. Se basa en técnicas de ingeniería social, pero depende enteramente de que, como usuarios, caigamos en la trampa. Debemos tener presente que cada vez que recibimos un correo electrónico, una llamada telefónica de algún desconocido, un WhatsApp o SMS, un mensaje vía redes sociales o prácticamente cualquier interacción, podemos estar ante un tema de phishing.

La mejor recomendación es no brindar ninguna información crítica o personal si no podemos confirmar que el remitente es realmente quien dice ser. Empezar por no abrir e-mails, links, archivos adjuntos e incluso SMSs de quienes no conocemos, y tirar estos mensajes directamente a la papelera de reciclaje, es un buen comienzo para mantenernos a salvo.

Contraseñas: Tres puntos importantes a considerar

Hay que ocuparnos en que las múltiples contraseñas que tenemos –para acceder a nuestras apps móviles, al correo electrónico, a las diferentes redes sociales, al Wi-Fi, etc.– sean todas diferentes entre sí, que se actualicen regularmente (cada bimestre, por ejemplo) y que sean complejas; es decir, que sean de más de 8 caracteres, alfanuméricas y que combinen mayúsculas, minúsculas y signos.   

Lugares públicos no, pero en casa también con cuidado

Cualquier post en redes sociales, e-mail o mensaje que enviemos puede ser interceptado por los hackers, y no es difícil imaginar la fatalidad que esto presentaría si lo que estamos compartiendo es, por ejemplo, el código de seguridad de nuestra tarjeta de crédito. Si realiza compras online, por ejemplo, y está con su teléfono celular en la calle, lo mejor es usar su red de datos en lugar de un WiFi público, pero no sólo eso: aun en casa, la sugerencia es tomar ventaja de las plataformas de compra online y apps bancarias que cuentan con la opción de un segundo factor de autenticación (como los basados en códigos de una sola vez que llegan por SMS).

Todo actualizado, no sólo el antivirus

Usamos un sinfín de dispositivos. Es vital que cada uno utilice software adecuado, y mantener actualizados no sólo el antivirus sino también los navegadores y demás aplicaciones que utilicemos, así como ejecutar los parches de seguridad de los sistemas operativos. No está de más decir que la piratería es una puerta ancha hacia la vulnerabilidad.

Más vale respaldar

Dicen que no valoramos lo que tenemos hasta que lo vemos perdido. Esto podría aplicar a nuestra información más preciada. La práctica de los respaldos habituales es primordial en la era en la que estamos viviendo. Como no estamos exentos a que algo ajeno a nuestro control suceda, la recomendación es tener respaldados los documentos, archivos y datos críticos que tengamos.

Por Carlos Ramírez, gerente de Cuentas Territoriales de Veeam para el Norte de México

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