¿Cómo debe enfrentar la pandemia el área de Recursos Humanos de una empresa?

La situación ocasionada por el COVID-19 ha provocado que no sólo las áreas de ventas y finanzas de una empresa tengan que crear un plan de respuesta ante el cambio drástico de escenario, el departamento de Recursos Humanos (RRHH) también tiene mucho que hacer dentro de sus filas para manejar la situación de la mejor forma posible tanto para la compañía como para los colaboradores.

Aunque se puede pensar que la respuesta automática de RRHH sería dejar ir al personal prescindible y que hasta ahí llega su rol en esta crisis, la realidad es que el escenario es mucho más complejo que solo realizar bajas.

Y si bien es cierto que muchas empresas han tenido que decirle adiós a un número de colaboradores, otras han apostado por un acercamiento más humano y empático y están “apretándose el cinturón” con tal de asegurar el mantenimiento íntegro de la plantilla. Estas mismas compañías son las que están dando el paso extra en cuanto al cuidado de su personal.

“Hay muchas formas de enfrentar las necesidades de los empleados en estos momentos difíciles de COVID. Lo más recomendable es priorizar el bienestar físico y mental de los colaboradores sin descuidar la salud financiera de la empresa”, señala Andrea Rojas, Head de HR de Runa, plataforma especializada en automatizar el pago de nóminas empresariales.

Tan sólo, de acuerdo con un estudio realizado por el MIT y CultureX, los principales retos a los que se enfrentan las empresas durante la pandemia son la salud y el bienestar de los empleados (41%), el manejo del trabajo a distancia (39%), la continuidad de los empleos (36%) y la salud mental e incertidumbre (14%). Mientras que las preocupaciones de los empleados se centran en la seguridad financiera (81%), la salud y el bienestar (56%), la familia (25%) y la productividad y trabajo (20%).

En este sentido, el departamento de RRHH tiene una labor esencial para ayudar a solucionar las preocupaciones de los empleados generadas por la pandemia, por lo que, de acuerdo con Runa, se deben centrar en:

  • Primero las personas y después el dinero. Velar por el bienestar de los colaboradores aumenta el compromiso de éstos con la compañía y, por ende, se mejora la productividad. Con un equipo comprometido es más fácil cumplir las metas de la empresa.
  • Se debe desarrollar un rápido sentido de respuesta. Estamos en tiempos volátiles y el área de RRHH debe estar preparada para adaptarse a las medidas que vengan con la “nueva normalidad”.
  • Dar autoridad a los expertos de RRHH y coordinar acciones rápidas con ellos. Los líderes de esta área deben estar empoderados y contar con la autoridad para tomar las decisiones respecto a personal, herramientas y propuestas que puedan impactar en todo en el equipo. Pueden ser cosas sencillas como otorgar días libres, hasta algunas más complejas como cambio de valores de la empresa o reestructuraciones.
  • Apoyarse de los datos actualizados para una rápida respuesta. Bien dicen que no se puede mejorar lo que no se puede medir y, en circunstancias como las que vivimos, los datos serán los mejores amigos de aquellos que toman decisiones. La única manera de saber si una iniciativa de engagement funcionó o no, es a través de datos.
  • Crear programas que faciliten la adaptación al trabajo remoto. Este cambio no ha sido fácil para todos. Lo recomendable es que en las organizaciones haya early adopters que podrían ayudar como mentores para aquellos que tienen problemas para adaptarse a la nueva modalidad de trabajo.  
  • Aprender a ser más flexibles respecto a los horarios de trabajo, vacaciones y pagos. Con los hijos en casa, actividades escolares y una mayor carga de trabajo, el horario laboral habitual cambió. Ser flexible respecto a las horas de entrada y salida, políticas de vacaciones e incluso fechas de pago pueden ser gestos que los colaboradores valoren ampliamente.
  • Identificar y actualizar roles que pierden relevancia y comunicarlo con los colaboradores. Durante este proceso también puede suceder que puestos relacionados con la operación física o con una vertical del negocio ya no tengan tanta relevancia como antes. Por eso se debe identificarlos y comunicarlos a los colaboradores para tomar un plan de acción que beneficie a las partes involucradas.
  • ●       Mantener y comunicar una buena actitud a pesar de las circunstancias. Los directivos son el ejemplo a seguir en cualquier organización, tanto en forma de trabajo como en actitud. Una buena actitud por parte de los mandos altos no le cae mal a nadie y puede aligerar los ánimos de la situación en la que nos encontramos.  

Deja un comentario