Academia e iniciativa privada, mundos paralelos en busca de sinergia

No es hasta que regresas a tu vieja casa, cuando te das cuenta de cuánto han cambiado las cosas y que otras siguen siendo las mismas…

Regresé a mi alma mater; era una tarde calurosa de mayo cuando entré, lentamente, al que alguna vez fue campus estudiantil, iba determinada a explotar al máximo mi encuentro con la directiva académica. Al final, todo en la reunión resultó bien, sin embargo, no pude evitar notar una severa desconexión entre dos mundos que hoy forman parte de mi trayectoria: la Academia y el ecosistema empresarial.

Universos estrechamente ligados, pero aparatosamente distantes. ¿Cómo es que la educación se encuentra tan distante del mundo corporativo? finalmente, las grandes corporaciones podrían ser catalogadas como las principales captadoras de talento, el cual es erigido por universidades. Sería natural que ambos agentes trabajaran de la mano, lamentablemente, no es así.

Para mi sorpresa, me he encontrado con una gran comunidad estudiantil, en búsqueda de más y mejores espacios en los cuales puedan enlazarse con la iniciativa privada, ámbito capaz de proveerles “consejos” y/o pasos a seguir para asegurar una mejor y más rápida contratación en el mundo laboral, al término de sus estudios.

Desafortunadamente, las habilidades suaves aún no son incorporadas en el programa de estudios. Las universidades, en su mayoría, instruyen a partir de disciplinas duras, pero no suaves ¿a qué me refiero con este término? habilidades de comunicación; venta; empatía; servicio al cliente, responsabilidad; empoderamiento; liderazgo, sólo por mencionar algunos.

Con la revolución tecnológica y la Internet, es más fácil tener acceso a información y cursos rápidos en línea, los cuales, por lo general, se enfocan a variables duras del conocimiento ¿qué pasa con las habilidades suaves? por ejemplo ¿es posible aprender a inspirar, tomando un tutorial de YouTube de 10 minutos?

De acuerdo con una investigación dirigida por la Universidad de Alicante, “La mayor parte de los directores generales o profesionales académicos, toman con frecuencia sus decisiones basados en la intuición, la experiencia previa, y el sentido común; o basados en fuentes informales de conocimiento, ajenos a los resultados que la investigación pueda haber aportado sobre la eficacia de dichas decisiones”. Es así como los programas de estudio y las elecciones sobre los temas y las materias que los estudiantes deben tener como opción para cursar, son tomadas.

Tras haber acumulado 17 años de experiencia en el mundo laboral, puedo asegurar, que más allá de habilidades técnicas, lo que las empresas del futuro necesitan son colaboradores con un perfil de habilidades suaves desarrollado: proactivos; líderes; autodidactas; resilientes, entre otras.

¿Cómo es que la Academia se encuentra impulsando estos atributos? y ¿en qué momento conversa activamente con la empresa sobre la detección de las áreas que debe fortalecer para que sus estudiantes se gradúen en el mejor espectro posible?

Tal parecer ser que, para ser apto o suficientemente competitivo en este mundo laboral, no sólo es necesario cursar una carrera completa, sino complementarla con “adicionales”. De acuerdo con un estudio de “El Tiempo”, “lo curioso, es que el mundo de los posgrados es más certero y cercano a la realidad que las carreras en sí mismas, dado a que se focaliza en transmitir técnicas ejecutables, en lugar de teoría general, permitiendo que el profesionista, adquiera nuevas destrezas efectivas para su negocio o vida profesional en el corto plazo.”

¿Por qué pasa esto? la Academia en el mundo entero se desconectó del llamado “mundo real” y continúa afincando sus procesos educativos en la teoría, en las clases tradicionales, en ejercicios teóricos, alejándose cada vez más de la cotidianeidad; afortunadamente algunas instituciones ya se dieron cuenta de este escenario y han logrado “salir de la trampa”, de la mano de compañías comprometidas con el impulso de nuevos esquemas de desarrollo de este tipo de aptitudes. En everis reconocemos esta necesidad, por ello, nos encontramos creando acuerdos de colaboración con las universidades más destacadas en sus respectivos rubros de investigación, con el objetivo de crear espacios que, realmente, busquen acelerar la adopción de estas habilidades. Además, con el propósito de contribuir en el plan profesional de jóvenes estudiantes, ponemos a su disposición el conocimiento de nuestros consultores, especialistas en distintos ramos de la tecnología y los negocios, para acercarlos a la realidad del mundo corporativo contemporáneo, el cual se caracteriza por ser cada vez más retador y por necesitar personas con la mayor cantidad posible de habilidades a poseer.

Es urgente y más que necesario, que la Academia y la comunidad de atracción de Talento conversen estrechamente para “poner las cartas sobre la mesa”, las nuevas aptitudes y actitudes que los profesionistas del futuro deberán poseer para poder ejercer y liderar sus respectivos roles y responsabilidades de manera efectiva. Actualmente, considero que no basta con solamente tener el “¿qué?” (conocimiento duro), sino que también debemos de preocuparnos en el “¿cómo?”, las habilidades suaves necesarias para poder hacer una diferencia en nuestras comunidades empresariales, en nuestra sociedad y en el mundo entero.

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