5 habilidades de liderazgo a desarrollar durante la nueva normalidad

El liderazgo es clave para el desarrollo de cualquier empresa; sin embargo, en contextos complicados como la “nueva normalidad” que vivimos a causa de la pandemia, se vuelve imprescindible para conseguir un negocio resiliente y flexible, capaz de superar cualquier reto por adverso que sea.

Con la gradual reapertura de las actividades económicas, las empresas demandan líderes con una visión integral del futuro al que aspiran. Este nuevo escenario económico y social requiere personas con liderazgo que tengan la capacidad de ver más allá del negocio, y que sepan cómo motivar e inspirar a todos sus stakeholders para potencializar sus alcances.

El desarrollo del liderazgo es prioridad para el 74% de las empresas en América Latina, de acuerdo con la Encuesta sobre Liderazgo, elaborada por la consultora Mercer. La mayoría de las empresas de la región considera que un buen líder tiene la habilidad de impulsar a cada colaborador para alcanzar metas, pero sólo el 19% de ellas cuentan con el líder que necesitan.

De acuerdo con la misma encuesta, la falta de tiempo, de inversión y de recursos son los principales factores que influyen para que una organización implemente estrategias de liderazgo de manera permanente. Lo anterior da como resultado que sólo el 45% de los trabajadores en México están satisfechos con la labor de sus líderes, y sólo 5 de cada 10 se siente inspirado por sus superiores para desempeñar su labor.

“El cambio de dinámicas en la nueva normalidad, demanda también uno a nivel estructural al interior de las empresas. Estas nuevas formas de trabajo incluyen una participación más activa de líderes que generen confianza, fomenten el trabajo en equipo, pero sobre todo que mejoren la comunicación, que motiven a la comunidad y que inspiren con el ejemplo”, señala Andrea Rojas, Head de RRHH en Runa, software de nómina y gestión de Recursos Humanos (RRHH).

Muchas empresas pueden encontrar en la nueva normalidad una oportunidad para implementar otras formas de organización y redefinir sus prioridades. Un liderazgo sólido y eficaz será la base para formar equipos de trabajo a prueba de adversidades.

Para lograrlo, de acuerdo con Runa, las empresas deben cambiar su enfoque por uno que considere las problemáticas actuales, pero sobre todo que tenga entre sus filas a líderes que tengan desarrolladas habilidades como:

Comunicación efectiva. La comunicación es clave para tener un buen liderazgo. A pesar de que durante la nueva normalidad el contexto parece más estable que en pleno confinamiento, lo cierto es que el panorama aún no está del todo definido, sigue siendo cambiante y complicado, por ello demanda personas que sepan cómo comunicar los mensajes de la empresa de forma clara y que llegue a los destinatarios correctos, ya sean empleados, proveedores, clientes, socios o  inversionistas.

Genera confianza. Un líder que genera confianza ya ganó la mitad de la batalla, pues crear este sentimiento requiere de tiempo y paciencia. Se logra con trabajo constante y compromiso, pero sobre todo honestidad. Esta confianza deberá llevarla a todos los stakeholders para que sea aún más efectiva.

Cabe destacar que aún muchas personas siguen laborando de manera remota, por lo que un ambiente de trabajo que genera confianza impulsa de manera positiva a los trabajadores. No importa qué tan lejos estén todos los miembros del equipo, es importante transmitir un sentido de comunidad y conexión, incluso a través de canales virtuales.

Motiva a quienes lo rodean. La motivación es vital para conseguir empleados satisfechos y productivos. El líder debe buscar los puntos que bajan la motivación y trabajar en ellos con base en estrategias de apoyo, promoción y reconocimiento al trabajo.

La motivación parte del hecho de que el líder pone el ejemplo con su propio trabajo, siendo constante, responsable, respetuoso y comprometido; sus acciones son un espejo para quienes lo rodean.

Escucha activa. Escuchar de manera permanente a cada colaborador da un panorama integral sobre lo que está haciendo bien la empresa y dónde se tiene que poner más atención.

El liderazgo en la nueva normalidad implica invitar a los trabajadores a pensar en nuevas, mejores y novedosas formas para mejorar las dinámicas diarias. De esta forma se aumenta el nivel de compromiso y eficacia en los empleados, ya que sus ideas fueron tomadas en cuenta dentro del esquema de trabajo.

Empatía. Un líder empático tiene la capacidad de buscar soluciones que resultan en un mayor bienestar para todas las áreas de la empresa, y enfrenta los retos con una actitud positiva.

Durante la nueva normalidad, el trabajo en equipo y la colaboración darán como resultado ambientes laborales más agradables en los que se promueva el entendimiento y el compromiso, y a medida que estos esfuerzos se traduzcan en dinámicas de trabajo a cargo de líderes empáticos, las futuras crisis sin duda impactarán en menor medida.

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