Tienes que ser creativo para encontrar buenos lugares para patinar en La Habana, Cuba. Tal vez nadie sepa esto mejor que Yojani Perez Rivera. Mientras que la mayoría de los patinadores (o skateboarders) surcan obstáculos como rieles, barandales y repisas, patinadores como Yojani batallan para encontrar siquiera una borde sobre el que puedan deslizarse. Las condiciones políticas y económicas hacen que las patinetas aún sean escasas y los materiales para armar una sean difíciles de encontrar. Esto, sin embargo, no ha desalentado a Yojani, quien se ha convertido en un pionero dentro de la comunidad de skates en la isla. Con la vieja ciudad como fondo, una joven y vibrante comunidad de patinadores está prosperando, con Yojani como guía.

El parque comunitario para patinar es pequeño, sus elementos están hechos a mano y son irregulares, pero los jóvenes los aman. Juntos son como una familia y ese parque es su hogar. Inspirados por más que la emoción de dominar nuevos trucos, son guiados por su pasión compartida de progresar en el deporte y compartir sus triunfos con otros. Se mantienen fieles a sus sueños, porque no lo lograrían de otra forma.

Aquí es donde entran en acción Corey McLean, Marco Bava and Seth Brown, tres amigos que crecieron en el mismo pueblo, en las costas de Maine, EEUU, y quienes forjaron juntos su amor por contar historias a través del video. En 2016, estos amigos se juntaron y viajaron a Cuba para grabar un documental con cámaras GoPro sobre la cultura y la comunidad que Yojani está cultivando en Cuba.

Este video vino a la mente de los tres amigos como un experimento divertido que podrían llevar a cabo con GoPro. Ellos habían estado trabajando con Yojani en un filme y en ese lapso se enamoraron de la historia de la comunidad de patinadores que él representa. Entonces, supieron que querían hacer un video al respecto, pero consideraron que sería mejor hacerlo como un cortometraje, y vieron en este proyecto la oportunidad de ver qué podrían lograr con tan sólo una GoPro. Su meta original era darle una visión y esencia diferentes y ver qué tipo de calidad podían lograr. Definitivamente, se la pasaron de maravilla manejando la cámara de una forma diferente a como usualmente ocurre, haciendo diferentes tomas y experimentando más allá de la clásica vista de acción en primera persona que se acostumbra.

Las calles de La Habana Vieja fueron una gran base visual para construir este video. En él, Yojani se funde con los elementos de esta famosa ciudad, usando el paisaje desmoronado como una forma de elevar la emoción y resaltar la juventud que los patinadores cubanos están aportando a este deporte. Con este video, Corey, Marco y Seth buscaron capturar la humanidad y el amor que estos skaters tienen por el patinaje, así que los 3 amigos utilizaron mucho tiempo para enfocarse en ellos y en el patinaje que realizan.

Este video lleva al espectador a un viaje a través de La Habana, el cual ayuda a ilustrar la intimidad de la comunidad cubana de patinadores. En él, Yojani habla un poco acerca de cómo es que la gente aún no entiende del todo el skateboarding. Con este video, los creadores buscan enfatizar las dos caras del patinaje en esta ciudad: por un lado, que patinar en un lugar único y antiguo como La Habana parece algo fuera de lugar para muchas personas, y por el otro, la fuerte unión que hay entre la comunidad de skaters en este lugar.

Con el paso del tiempo, GoPro ha cambiado la perspectiva de los creadores de contenido audiovisual, llevándolos a experimentar situaciones junto con los protagonistas de sus videos. Esta vez, los tres amigos comprobaron, con su experimento, que podían meterse de lleno en el ambiente y dejar la situación al descubierto de la forma más natural posible. Cuando pones una gran cámara en la cara de otra persona, se mantendrá muy alerta debido al hecho de que sabe que está siendo grabada. En este sentido, GoPro brinda la capacidad de hacer que la gente se sienta a gusto. Por esto, GoPro fue la herramienta perfecta para crear un video fiel y espontaneo donde todos actuaron muy natural… porque eran ellos mismos.