Todos los que han trabajo freelance, en el área de diseño, internet o por su cuenta con un negocio propio, sabrán de lo que estoy hablando; esa línea que cruzan algunos clientes, no para pedir, sino para exigir y demandar mucho más allá de lo que se estipulo al iniciar el trabajo.

El problema de esto, surge de los vacíos legales por trabajar de esta manera, sin contratos, sin nada estipulado, nada más que un acuerdo verbal sobre lo que una persona compra a un prestador de servicios.

Y seguramente a mitad del camino has estado a punto de mandar todo al demonio, porque un cliente no deja de pedir cosas, no deja de cambiar su opinión y está exigiendo siempre más de tu tiempo, de tu compromiso y de tu trabajo.

A todos nos ha pasado cuando estamos por nuestra cuenta, que nos encontramos con clientes de este tipo, que son una especie de vampiros y por un precio mínimo, literalmente mínimo, exigen un trabajo hecho por el mayor pro del área. Y no es que este minimizando tu trabajo o el tuyo, pero cuando te contratan para algo simple, algo tarifado en un precio, pues bueno, eso es lo que van a obtener.

Pero muy seguido te encuentras con personas que quieren más y más y más.

lo que el cliente necesita

Qué hacer con un cliente que no deja de pedir cosas

Lo más importante es que siempre especifiques con todos tus clientes las características del trabajo; define perfectamente los alcances, tiempos y lo que te comprometes a hacer así como su costo.

Esto lo tienes que hacer con todos tus clientes, no importa que sean nuevos o clientes con antigüedad, es mejor dejar las cosas bien claras.

Una vez que estipulas de forma escrita tu trabajo, todas las partes sabrán el trabajo a entregar.

Pero si aun así tu cliente se sale de los tiempos, las formas de pago y está pidiéndote más o se desatiende del proyecto y unos meses después le urge que lo retomen y quiere imponerte nuevas reglas; debes regresar a lo estipulado, mostrar las reglas del juego que estipulaste y marcar una nueva pauta de tiempos.

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