El código abierto lidera los últimos desarrollos del mundo digital.

Mientras la tecnología se consolida como el mayor impulsor de los avances de la historia, la innovación constante es sólo posible gracias a las personas que están detrás de ella. El individuo, mediante la colaboración, es quien encuentra nuevas soluciones para viejos problemas y convierte las ideas en realidad.

En el contexto de la cuarta revolución industrial (Industry 4.0), caracterizada por la convergencia de tecnologías digitales y físicas, se generan nuevos desafíos en los ecosistemas de TI, las empresas y la sociedad en general. Para hacer frente a estos cambios y aprovechar las posibilidades del desarrollo tecnológico, el camino se debe transitar de forma interconectada uniendo las capacidades y la creatividad de los individuos. Las personas y las organizaciones deben encontrar nuevas maneras de trabajar juntas y dar así lugar a nuevas maneras de innovar.

A medida que la transformación digital se acentúa, nos lleva hacia una etapa en la que se redefinen los límites de la colaboración. Para hacer frente a los desafíos actuales, el modelo de innovación constante de las comunidades de desarrolladores asume un rol fundamental, como la suma de individuos interactuando juntos en pos del bien común.

En esta lógica de la innovación, no podemos pedir a las personas que sean creativas y generen ideas continuamente; en cambio, debemos crear las condiciones donde el poder del individuo pueda canalizarse a través de la colaboración. Esto implica acercar a personas de múltiples organizaciones y disciplinas para que trabajen juntas y se enriquezcan mutuamente. Esta sinergia es posible a través de plataformas abiertas. El open source propone que no existe una mejor solución única para miles de personas sino la mejor solución para miles de personas mediante el trabajo de todas ellas.

Al ampliar los límites, el poder del individuo tiene un mayor impacto. Es por ello que en el Red Hat Forum 2017 convocamos a los exploradores, los creadores, los soñadores, los pioneros digitales y aquellos héroes anónimos del centro de datos que impulsan los avances tecnológicos para maximizar su potencial.

Estamos conscientes de que las revoluciones no suceden por sí mismas, requieren personas, individuos que trabajen para el futuro, quienes desean generar un cambio y digan: “el cambio no me pasa a mí; sucede gracias a mí”. Estas personas no sólo trabajan en beneficio de las empresas de TI sino para el bien de toda la comunidad.