El e-commerce es hoy una realidad, en los últimos años ha tenido un crecimiento promedio del 59%, de acuerdo con Vesta Corporation, proveedor líder de soluciones de prevención de fraude y seguridad de pagos.

Entre los mercados con mayor potencial de crecimiento se encuentra México, país que se mantiene al alza y que espera que los ingresos derivados de dicha actividad económica tengan una tasa anual de crecimiento de un 12.6%. Cabe destacar que, a día de hoy, aproximadamente tres de cada cuatro mexicanos, han hecho una compra en línea en los últimos tres meses. De esta forma, se contabilizan 37.9 millones de compradores en línea, con una proyección a 2020, de 55.3 millones.

A medida que el comercio electrónico crece, también lo hace el índice de actividades delictivas, específicamente, el riesgo al fraude. La exposición a este delito nunca había sido tan alta y, lamentablemente, amenaza con tener un crecimiento exponencial. En los últimos cinco años, el 56% de la población activa de compradores electrónicos ha sufrido un fraude, a través de difernetes mecanismos, al momento de completar un pago con su tarjeta de crédito o débito, ya sea por contracargos, o bien, por las “órdenes rechazadas” por parte del comerciante.

Al término de 2016, en México, se registró un crecimiento anual del 19% en el volumen total de fraudes con tarjetas de pago en México, cifra que si bien es alarmante por su estado actual, inquieta a millones de comerciantes en México y en el mundo por un crecimiento aún mayor en un corto, mediano y largo plazo.

Ante la preocupación de ser víctimas de fraude electrónico, comerciantes en todo el mundo invierten parte de sus ingresos anuales, en estrategias para hacer frente a esta problemática. Dichas soluciones buscan mitigar el impacto que pudieran recibir a lo largo del año y esperar que sea menor, en comparación a lo esperado. Tan solo en 2017, comerciantes de Estados Unidos perdieron el 8% de sus ingresos anuales por fraudes.

Ante una gran amenaza, ¿un gran presupuesto?

Si bien es cierto que se necesita atender la problemática que el e-commerce vive, con respecto al fraude electrónico, las compañías necesitan asignar recursos y establecer parámetros que impliquen un debilitamiento del resto de sus áreas. De acuerdo con la encuesta: “Managing chargebacks internally: A clear challenge for finance teams”, elaborada por Vesta Corporation y CFO Research, el 86% de los CFO’s, contemplados en la evaluación, afirman que si bien sus compañías han podido mitigar un porcentaje de fraude electrónico, las estrategias implementadas han interferido en la realización de pronósticos y planes de innovación.

Muchos comerciantes prefieren las soluciones internas antifraude, creyendo que podrán controlar el rumbo que tomen éstas y, con ello, los recursos y presupuestas que se destinen para esta diligencia, no obstante, los desafíos y riesgos de optar por una estrategia de carácter interno pueden ser altos, no obstante, no se debe permitir que el fraude limite las capacidades de las empresas y de los comerciantes.

Por lo anterior, se recomienda que aquellos ejecutivos que tenga en sus manos el poder de decisión para elegir cómo es que sus compañías mitigarán el riego a fraude electrónico, opten por soluciones derivadas de esfuerzos externos, adquiriendo así el grado de expertise y nivel de destreza que solo aquellos expertos que enfocan su día entero a combatir estas amenazas pueden tener.

Para programar una demostración sobre cómo la solución de fraude de Vesta protege por completo a los comerciantes contra el fraude y la responsabilidad de contracargos en las transacciones de comercio electrónico aprobadas, haz click en el enlace: https://trustvesta.com/es/programar-demo/