• Aprovechar el potencial humano para apoyar el bienestar en un mundo siempre conectado

El Workforce Institute (WFI) de Kronos comparte 3 prácticas de trabajo inteligentes para aprovechar el potencial humano en las organizaciones y apoyar el bienestar en un mundo siempre conectado a través de Claire Richardson, directora del WFI en Europa, Medio Oriente y África.

En los últimos 15 años, el lugar de trabajo ha cambiado de manera considerable. Gracias al acceso a los dispositivos más baratos, la proliferación de teléfonos inteligentes, tablets y computadoras portátiles, la ubicuidad de las redes inalámbricas y las redes sociales, estamos “siempre conectados”: es decir, existimos en un estado de estar constantemente disponibles y presentes digitalmente.

De alguna manera esto es maravilloso. Desde el punto de vista del empleado, se puede trabajar mejor desde la casa o en los traslados y flexibilizar el tiempo para ver a los hijos en los eventos escolares, o comenzar el trabajo desde temprano o posponerlo más tarde, por ejemplo. Por otro lado esto puede ser una desventaja, ya que trabajamos durante más horas, y sentimos la necesidad de responder mensajes y correos de voz trabajamos a horas extrañas para estar en contacto con colegas internacionales y sufrimos de FOMO por sus siglas en inglés (fear of missing out): miedo a perderse de algo.

Los tres pilares de trabajo inteligentes son: personas, tiempo y tecnología

Es útil para los empleadores pensar en las personas, el tiempo y la tecnología como tres pilares de la vida de la organización, pero deben hacerlo comunicándose siempre e identificándose con los colaboradores.

1. Gente. La mejor oportunidad para impulsar la innovación y la diferenciación competitiva es a través de los colaboradores con experiencia, ideas, intuición e inteligencia emocional. Los seres humanos debemos tener un equilibrio entre el tiempo libre y la vida laboral. Respaldar ese equilibrio es esencial o nos arriesgamos a perder personas por agotamiento y prácticas laborales negativas.

2. Tiempo. El tiempo es limitado, por lo que pensar de manera metódica sobre la mejor forma de administrar el tiempo es crucial para los empleados y los gerentes. Con demasiada frecuencia el tiempo se desperdicia en tareas no diferenciadas, también trabajamos largas horas en un esfuerzo por ser lo más eficientes posible. La gestión del tiempo es una disciplina útil para comprender cómo trabajan las personas y, potencialmente, cambiar los patrones para adaptarlos a sus habilidades y mantenerlos frescos y motivados.

3. Tecnología. Es un facilitador neutral que: se puede usar para bien o para mal. Hoy en día, estamos en un momento en el que las tecnologías convergentes están creando oportunidades increíbles para acelerar la forma en que desarrollamos nuevos productos y servicios, para vender y comercializar de forma más inteligente y cómo nos expandimos en todo el mundo. En particular, la movilidad, la web y la navegación en la Nube, aumentada por las redes sociales, están permitiendo acelerar el ritmo del cambio. Pero debemos cuidarnos de que esa tasa de cambio no se produzca a costa de actitudes explotadoras que dejen agotada a nuestra gente y se sientan abusados o abrumados.

Ahora que tenemos esta información, es importante cuestionarse cómo puede implementar estos pilares de trabajo inteligente en su organización, le invitamos a contestar las siguientes preguntas:
Gente ¿Tenemos procesos fuertes para contratar y retener?
¿Hacemos coincidir correctamente las habilidades de nuestra gente con sus roles?
¿Realizamos un seguimiento de la satisfacción del empleado y actuamos en los resultados?
Tiempo ¿Supervisamos formalmente el tiempo que nuestros empleados pasan en el trabajo?
¿Tenemos políticas formales sobre tiempo de trabajo y acatamos las regulaciones de tiempo de trabajo?
¿Comunicamos nuestras expectativas de horas de trabajo o actuamos cuando sospechamos que los empleados se están esforzando demasiado?
Tecnología ¿Nos tomamos en serio nuestra responsabilidad con los empleados cuando los equipamos con herramientas que les permiten estar “siempre conectados”?
¿Hacemos un seguimiento del uso del tiempo pasado fuera del horario de oficina en herramientas tales como el correo electrónico?
¿Proporcionamos protecciones y capacitación adecuadas con respecto al uso de la tecnología?

El engaño de siempre estar conectado

El término “siempre conectado” a menudo se usa con aprobación y, de hecho, es notable que podamos hacer más cosas que nunca. El teléfono inteligente, por ejemplo, se ha convertido en un dispositivo de “ábrete sésamo” que nos conecta con un mundo de información y aplicaciones en tiempo real. Muchos de nosotros mantenemos nuestros dispositivos encendidos las 24 horas del día.
Pero es cuestionable si las prácticas de trabajo más inteligentes significan que pasamos tantas horas como lo hacemos consumiendo información y actualizando las redes. El desafío es que nuestras vidas laborales y no laborales se han unido unas a otras; los límites son borrosos y es posible que necesitemos regresar a procesos de trabajo más formales y un reconocimiento de que hay momentos en los que estamos trabajando y otros en los que no.

Si consideramos que el correo electrónico es indicativo de la manera en que las herramientas digitales nos tienen cautivados, es importante considerar algunas de las siguientes estadísticas de investigaciones realizadas para el Workforce Institute:

• Un 68% de los usuarios de Francia, Alemania y el Reino Unido dijeron que trabajan en casa.
• Sólo el 50% de los encuestados dijeron que son más productivos como resultado de esquemas de trabajo flexibles.
• Las personas más jóvenes, en particular, tienen menores probabilidades de regular el equilibrio entre el trabajo y el descanso. El 46% de los menores de 25 años duermen menos de seis horas en días laborables y, por lo tanto, corren el riesgo de agotarse.

Además, ahora se suman otros hábitos adictivos como la continua revisión de las redes sociales o la constante búsqueda en la web para obtener información, y está claro que, cuando se trata de prácticas de trabajo inteligentes, simplemente añadir más herramientas digitales para facilitar el trabajo, podría no ser la respuesta correcta.
¿Qué estamos haciendo con nuestra gente, nuestro tiempo y nuestro uso de la tecnología? ¿Nos está haciendo más felices y más eficientes o algunos de los resultados pueden ser peligrosos? Los empleadores inteligentes deben prestar atención a estas preguntas… y encontrar mejores respuestas.